La voz no nace solo en la garganta. Nace en el cuerpo, en la respiración, en la postura y en la
forma en la que hablamos nuestro propio espacio. Para muchas personas con disfonía, hablar
se ha convertido en un esfuerzo constante, en una tensión que se acumula en el cuello, los
hombros ... Ampliar info