PROBLEMAS DE CONDUCTA

Por todos es conocida la afirmación de que la adolescencia es una etapa del desarrollo de las personas que está marcada por los cambios sufridos por el adolescente y el impacto en su ambiente. Es un momento crítico en el que el menor aún no ha dejado de ser un niño y se está preparando para la edad adulta. Por esto, se concentran en él una mezcla de comportamientos de los que se puede inferir una desvirtuación del concepto de madurez.

La creencia de verse incomprendidos y de falta de pertenencia o arraigo al núcleo familiar es común en adolescentes con problemas de conducta

SIGNOS DE ALARMA

Algunos de los problemas de conducta que pueden darse son:

  • Trasgresión de las reglas sociales (comportamientos inadecuados, confrontar a la autoridad, pequeños delitos).
  • Incumplimiento de normas (en entorno escolar, familiar, grupo de referencia).
  • Agresividad (violencia física, verbal).
  • Impulsividad (falta de autocontrol).
  • Ausencia de sensibilidad y empatía hacia los sentimientos de los otros (no contacta con las emociones de las personas de su entorno).
  • Carácter manipulador y tirano.
  • Permanencia en el tiempo de las conductas inadecuadas (tras probar distintas estrategias no han funcionado de la forma esperada).
  • Falta de respuesta a los premios y los castigos (no le afecta ni las recompensas ni los castigos).
  • Carácter inapropiado para su edad (respuestas chulescas, fuera de tono, confrontando a los adultos).
  • Ausencia de comunicación hacia el entorno (aislamiento, desinterés hacia la familia).
  • Dificultad en relaciones sociales (timidez, afianzar amistades adecuadas).
EL PAPEL DE LOS PADRES

Normalmente los padres se sienten totalmente desorientados y no saben de qué manera actuar ante el nuevo comportamiento de su hijo adolescente. Por ello, es necesaria una intervención en el núcleo familiar dotando a padres y hermanos las herramientas necesarias para afrontar esta etapa conflictiva.

Desde el Centro interdisciplinar Háblame, dotamos a las familias de pautas concretas de modificación conductual para lograr una adaptación hacia los objetivos requeridos.

Es necesario hacer un recorrido sobre los estilos educativos paternos y corregir aquéllos aspectos que puedan dificultar un desarrollo apropiado para el menor.

En algunos casos, el comportamiento disruptivo del adolescente puede estar alimentado por conflictos no resueltos, bien con su entorno, bien consigo mismo. Por ello la mediación de un profesional es necesaria para enriquecer y fortalecer los lazos familiares.

¿CÓMO TRABAJAMOS?

Un tratamiento óptimo y eficaz se centraría en trabajar con el adolescente teniendo en cuenta:

  • La estructura familiar y los estilos educativos
  • La historia individual del adolescente y sus cambios evolutivos.
  • El entorno sociocultural en el que se desenvuelve.

Para alcanzar los resultados esperados es necesario un buen establecimiento de la relación terapéutica y trabajar en colaboración paralela con las familias.