TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO

En los trastornos del espectro autista (TEA) aparecen problemas significativos de socialización, comunicación y conducta.

Los TEA son “trastornos de un espectro”. Esto significa que afectan de manera distinta a cada persona y pueden ser desde muy leves a graves.

SIGNOS DE ALARMA

En el trastorno del espectro del autismo deben advertirse los siguientes síntomas en el paciente para que se considere su ocurrencia:

  • Deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos.
  • Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades:
    • Movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos
    • Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas.
    • Intereses muy restringidos y fijos que son anormales e cuanto a su intensidad o foco de interés.
    • Hiper o hiporeactividad a los estímulos sensoriales o interés inhabitual por aspectos sensoriales del entorno.
  • Los síntomas han de estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo.
  • Los síntomas causan alteraciones significativas en el funcionamiento habitual.
  • Estas alteraciones no se deben a otros trastornos.
¿CÓMO TRABAJAMOS?

CON EL PACIENTE:

  • Prerrequisitos del lenguaje
    • Imitación
    • Atención
    • Seguimiento de instrucciones
  • Estimulación cognitiva a través de medios audiovisuales y nuevas tecnologías
  • Uso funcional del lenguaje
    • Comprensión
    • Expresión
  • Sistemas de comunicación alternativa y/o aumentativa
  • Transición a la vida adulta
  • Comprensión de las relaciones interpersonales y sociales
  • Habilidades sociales a través de sesiones grupales e individuales
  • Terapia ocupacional

A NIVEL FAMILIAR:

  • Planteamiento y comunicación de objetivos
  • Reuniones de seguimiento
  • Pautas conductuales y de apoyo
  • Atención a nuevas necesidades

A NIVEL EXTERNO:

  • Coordinación con otros profesionales que tengan relación con el paciente